Lo confirman los estudios científicos una y otra vez, empecemos por ahí, que así es más serio lo que sigue. El sexo del bueno, del saludable, del estable, del monógamo, solo puede mejorar el bienestar físico, mental, emocional y espiritual. En este contexto el sexo ofrece beneficios a raudales y, curiosamente, no se suelen publicitar tanto como los que estan relacionados con los buenos hábitos como comer adecuadamente, no fumar, hacer deporte, ir al gimnasio y evitar los pensamientos negativos. Quedan poco más de 3 días para pensárselo y ponerse manos a la obra. Esto es una resolución de año nuevo en toda regla.
- Ayuda a perder peso. No puede haber mejor momento para empezar. Nada de dietas o promesas de ir al gimnasio diariamente y darle a la zapatilla en el andador, cuando se pueden perder 200 calorías en 20 minutos de sexo activo que mejora la fuerza, la flexibilidad, el tono muscular y las condiciones cardiovasculares. Además ¿no es sexy acostarse con el propio entrenador/a personal?
- Controla el dolor. Podemos olvidarnos de paracetamoles, aspirinas, iboprofenos y demás parafernalia farmaceútica. El sexo alivia la migraña y dolores de cabeza en general, tambien los dolores premenstruales y los dolores crónicos de espalda gracias a las endorfinas y corticosteroides que se producen durante la fase de excitación y el orgasmo.
- Alivia el estrés. Tiene un marcado impacto sobre las tensiones porque aumenta los niveles de oxitocina y estimula la sensación de relajación y de afecto. ¿Hay mejor manera de relajarse despues que compartir el momento culminante de un duro día de trabajo?
- Mejora el sistema autoinmune. Protege contra catarros, gripes y otras infecciones. Si se reducen las bajas por esas enfermedas tambien se podrán reducir las horas extras en el trabajo ¿no? Tomen nota los jefes abusivos.
- Es cardio-saludable. Basta con poner el alma y el corazón entre las sábanas. Si la Seguridad Social fuera emocionalmente inteligente los médicos estarían haciendo recetas como estas como prevención. Además dicen los científicos que podría (ya lo sabemos, los científicos siempre dicen podría) reducir el colesterol con lo que se reducirian los infartos.
- Aumenta la autoestima y consolida las relaciones, pero eso si, tiene que conllevar placer mutuo sino no funciona y además es trampa. La oxitocina del orgasmo es la encargada de estimular los sentimientos de afecto, intimidad y proximidad. Cuando hay espiritualidad en las relaciones físicas se siente uno bien con uno mismo, con el compañero/a y con la vida en general. En otras palabras se beneficia hasta el jefe y los compañeros de trabajo.
- Mejora el insomnio. Se acabaron las ovejitas.
- Mejora el aspecto. Todo lo anterior, obviamente, contribuye a sentirse más jóven y más atractivo. Tambien eso lo dice la ciencia, porque el pelo, la piel y los ojos brillan más. El motivo es que el sexo aumenta la hormona de la juventud dehydroepiandrosterona (DHEA) que cierra el círculo ¿vicioso? porque cuanto más atractivo se siente uno más se cargan las baterías.
- Mejora el estado de ánimo. Otra de las grandes ventajas de una vida sexual frecuente y sana es que reduce la ansiedad y la depresión.
- Alarga la vida. Diversos estudios confirman que el sexo está vinculado a la longevidad, especialmente en los hombres. Los hombres que tienen dos orgasmos a la semana tienen un 50% menos de probabilidades de fallecer comparados con los que lo tienen solo una vez al mes. Y a más vida, ya se sabe, más probabilidades de seguir amando.
- Reduce la probabilidad de contraer enfermedades como el cancer de mama. Un estudio con mujeres que no habian tenido hijos pero tenían relaciones sexuales frecuentes demostró que éstas tenían una incidencia más baja de cancer mamario.
- Reduce el riesgo de cáncer de próstata. Se ha comprobado en al menos un estudio que el sexo parece reducir este riesgo además del de endometriosis en mujeres. Además regula los ciclos menstruales y promueve la fertilidad. Aumenta el flujo de testosterona, y evita la terapia de reemplazo que conlleva riesgos.
Pero sobre todo el esfuerzo que requiere adquirir el hábito es mucho más agradable y más barato que ir al gimnasio, hacer deporte, comer menos y más sano o dejar de fumar. Una propuesta para el año nuevo que no se puede rehusar.
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