07 diciembre 2008

Si ya lo decía yo: Pensar es malo para la salud...

A veces uno se topa con un post que lo deja pensando intensamente. Hoy me ha pasado con el último del blog Historias de Diván que lleva por título sobre gustos y juicios en el que Cristina explica cómo algunas veces "sin quererlo emitimos un jucio, etiquetamos entre bueno o malo" y sin darnos cuenta degradamos los gustos u opiniones de otros. Al reflexionar sobre ello han salido a la palestra las emociones de unos y otros, porque claro si, pongamos por caso, alguien me dice que le gusta "talcosa" y yo le respondo que yo la odio, la persona a quien le gusta "talcosa" puede sentir que estoy menospreciando su elección o sus gustos y en ese momento las emociones podrían dispararse. Bien es verdad que tambien podría pasar que la otra persona decidiera pensar y sentir algo diferente y que podría acabar pasando por alto mis preferencias sin darse por aludida.

Y así, de hilo en ovillo, he llegado a la tapa del inodoro, punto conflictivo donde los haya. Mis viajes intelectuales a veces son algo tortuosos.

Habrá quien diga que junto con jugar con sus cosillas y preferir perderse antes que preguntar como se llega a los sitios, dejar la tapa del inodoro levantada, es una de las malas costumbres específicamente masculinas. Pero, como en el caso de los gustos y los juicios, tal vez merecería la pena replantearse si realmente lo es. ¿No podría ser justo lo contrario? ¿No dependería de quien sea el siguiente en utilizar el inodoro?

Las mujeres deberíamos reconsiderar este asunto, tan vital para la vida de pareja, e incluso desclasificarlo directamente, con todo lo que ello supondría para la paz mundial, y sacarlo de la lista de malos hábitos, porque, a fin de cuentas, de lo que se trata es de ampliar el area de disparo. Y ante esta incontrovertible realidad la otra mitad de la humanidad, con su conocido pragmatismo, no puede evitar reflexionar sobre los pros y los contras y sopesarlos, incluso estadísticamente ¿ No es más fácil bajar algo que levantarlo? ¿No tienen los hombres que agacharse más para bajar la tapa del inodoro que las mujeres para levantarla? ¿Y no supone eso un esfuerzo mayor?

Claro que, nada de esto sería relevante si el soporte con el vaso y los cepillos de dientes estuvieran colocados justo encima del inodoro, o si mediante las nuevas técnicas psicológicas, llegáramos a la conclusión de que nos importa un pito. ¡Ups!


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15 comentarios:

ALyCie dijo...

Pensar no es malo para la salud, pero, sin duda, es malo:
a) Pensar poco, tarde y mal.
b) Lo pensado en esas circunstancias
c) Pensar de cara a la galería, cuando debería de ser todo lo contrario.
Una buena meditación, serena y profunda, es talmente reparadora.
¡Salud en tiempos de crisis!

Cean dijo...

Lo obvio es invisible, así que hay que hablar de ello. Cuánto más obvio, más hincapié hay que hacer en ello.

Cuando planteo que una relación de pareja hay que pactar qué hacer muchas situaciones, me responden ¡si es obvio!. El ejemplo del inodoro es claro: cada cual ve que lo que hace es obvio y que así deben actuar los demás.

Creer que "pensar es malo" es, precisamente, lo malo.

Saludos.

Maria dijo...

¡Gracias por la visita amigos! Y que los pensamientos os sean propicios durante este frio puente.

Ernesto dijo...

Comprobé que mi pareja tenía razón.

Yo dejaba la tapa levantada siempre.

Desde hace tiempo, me preocupo de bajarla y ya me he habituado y siempre lo hago.

Nunca entendí muy bien el motivo real por el que había que bajarla al terminar su uso.

Creo que puede tratarse de una cuestión de orden y estética.

La verdad es que no cuesta nada complacer a la otra persona por cosas sencillas como esta.

Saludos.

Genín dijo...

Pues te confieso que me he pasado años creyendo que habia que tener las tapas levantadas para que nade las mojara y luego se mojaran al sentarse...
Pero tambien debo decir en honor a la verdad, que hace muchos años que las bajo...jajajaja
Besos y salud

Marian dijo...

No coincidir en la manera de pensar y en los gustos es lo que le da chispa a la vida, si todos tuviéramos los mismos gustos la vida sería un tanto aburrida.
Lo de la tapa del inodoro da mucho que hablar y que pensar, depende del punto de vista del usuario y ya ves que diferimos bastante hombres y mujeres.
Pero lo que nunca soportaría es que el vaso con los cepillos de dientes estuvieran sobre el inodoro.
Un abrazo.

Toupeiro dijo...

Damos demasiada importancia a cosas que no deberiamos. Cada uno tiene sus manias, no es para tanto.

Que conste que yo siempre la bajo.

neurotransmisores dijo...

Opino igual que Toupeiro, todos tenemos nuestras manías, que son muchas.

Saludos.

Senior Manager dijo...

La cuestión no es relamente si dejar la tapa arriba es bueno o malo o si es o no un hecho masculino... es hasta que punto pueda ser este hecho tan importante para una relación habiendo tantas otras cosas en las que pensar al vivir en pareja.
SM

cucoalmeria dijo...

Es todo muy sencillo, simplemente hay que hacerlo sentado y ya esta. Con este método te libras de muchos disgustos y virus, je. Y te aseguro que hay muchos hombre que lo hacen sentado. Saludos.

KAMELUCHA--MELA dijo...

No si la gente por pensar que no quede,,,jjjjaj,,,lo que pasa que mucha se pasa, en vez de guardarselo exagera expresandolo o enjuiciando a los demas,,,sera que es un ser perfecto..??? la gente que no tiene defectos suele hacerlo jajjaja,,,,lo de la tapa tiene su gracia,,,es una eterna discusion,,,,ufff,,por una cosa tan pequeña,,,poner un cartelito,,,,
besitosss,,

Marta dijo...

Una vez me dijeron que las cosas no se hacen bien o mal, sino que todo depende de tu grado de exigencia!!!!.

Patricia dijo...

La misteriosa fisica cuantica nos dice que la realidad esta en los ojos del observador, en este caso una sola palabra puede alterar un destino! todo dependiendo de los valores, experiencias, exigencias, traumas, cultura, etc...
Y cuanto mas acumules mas te pones en la espalda y mas conflictos se van creando en la comunicacion interpersonal. Y tienes razon acabamos "etiqueteando" la persona con un "valor" a veces sin conocer profundamente a la persona...
Pero tienes razon los viajes intelectuales suelen ser tortuosos, y mas en tu cabezita tan activa. Asi que mejor amiga nos sentamos a ver la TV o leer un comico por un rato mientras en tu caso te tomas un chocolate caliente(por el clima por alla) y yo una soda fria (por mis tropicos)y que nos valga un pito...
un beso,

Adolfo Calatayu dijo...

Bueno,eso sucede siempre en el llamado "mundo de la polaridad"; yo también vivo en él muchas veces pero antes mucho más.
No sería mala idea que se incluya en los programas escolares algún tipo de meditación (Zazen sería lo ideal,desde luego),eso redundaría profundamente en este -y otros- tipo de cuestiones que involucren la conciencia y la profundidad del Ser.
Un beso grande.

Juan Francisco dijo...

Querida María, entiendo que mas allá de la anécdota de la tapa de lo que se trata es de varias cosas, me explico, por un lado no es una simple cuestión estética, se trata de respeto a los demás,…pongamos el caso de sitios públicos, hospitales, restaurantes etc., y se verá que hay mucho desconsiderado en el uso de esos elementos comunes, otro caso es el de los centros de trabajo, ahí siempre hay un par (no suelen ser mas, de gorrinos/as), y suele ser común que paguen justos por pecadores.
Caso distinto es el del hogar, sea la casa de los padres, un piso compartido o el de una pareja, (sea o no matrimonio), aquí lo que se trata es de mantener el equilibrio de convivencia, este suele estar basado en pequeñas cosas cotidianas en las que todo el mundo tiene que ceder un poco intentando que esas pequeñas cosas no destruyan el equilibrio, por ejemplo, hábitos masculinos aprendidos en otras épocas en los que las mujeres eran como unas chachas para todo, no se corresponden con nuestros conceptos actuales, y desde luego a pesar de lo que dice algún comentario anterior, estas cosas tienen su importancia que se resumen en dejar todo mejor de cómo lo has encontrado, pero también digo, que en el género femenino hay representantes de el genuino cerdo Ibérico.
Y bueno, pues pensar hay que pensar, sobre todo en los demás.