Cualquier frase que incluya las palabras "pensamiento positivo" conlleva una respuesta masiva, aunque ésta no sea siempre positiva. Cuando uno está viviendo circunstancias adversas, pérdidas, enfermedades, grandes o pequeñas castástrofes personales o colectivas resulta difícil mantener la idea misma de pensar positivamente en mitad de un desastre y por ello consideramos dignos de admiración a quienes son capaces de hacerlo mientras está ocurriendo, apelando tambien a su sentido de la dignidad. Pero la procesión va por dentro incluso en los más luchadores por lo que con frecuencia tienen que recurrir al especialista; porque el dolor es dolor, y el cuerpo no se termina por encima de la nariz y requiere cuidados expertos del psiquiatra y del psicólogo.
Incluso en la vida cotidiana las pequeñas miserias que pueden llegar en cualquier momento producen tensiones, frustraciones, mal humor, incluso ira, o temores que alteran el estado de ánimo y que se manifiestan de diferentes formas, desde la simple queja, hasta las lágrimas o la violencia, dependiendo de quien las padezca, y ocurre con alguna frecuencia que estas personas reciben una palmadita en la espalda y algunas palabras de ánimo esperando que salgan de su atolladero lo antes posible, o como suele decirse "que cambien el chip" o que "no le den tanto al coco" porque todo "está en la mente".
La realidad es otra, sin embargo, como ha podido demostrar finalmente la investigación científica porque el "chip" resulta estár emparentado con la genómica. Hacía muchos años que se sabía que las tensiones psicológicas bien tratadas pueden aliviar todo tipo de trastornos físicos desde el aumento de la presión arterial, los síndromes dolorosos, como los de espalda y otros muchos, la infertilidad, la artritis reumatoide y hasta el sistema inmunológico, pero lo que no se sabía todavía era cúal era ese mecanismo de unión entre la mente y el cuerpo y de ese desconocimiento procede esa cierta falta de respeto que le tiene la población general al padecimiento psicológico.
Ahora investigadores del Massachussets General Hospital que depende de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, aunando recursos con el Instituto Benson-Henry de Medicina Mente/Cuerpo (Benson-Henry Institute for Mind/Body Medicine) y el Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC), han podido demostrar que “cambiando la actividad de la mente se puede alterar la forma en que se implementan las instrucciones genéticas" dice el Dr. Herbert Benson, "no todo está en la mente, como ha estado creyendo la medicina occidental desde hace 400 años", está tambien en el cuerpo.
Hace más de 35 años que Benson describió la respuesta a la relajación, que puede proceder de prácticas como la meditación, la respiración profunda o la oración, y su equipo ha sido pionero en demostrar esa conexión mente/cuerpo. La gente ha estado utilizando estas técnicas determinadas por la propia cultura desde hace milenios, dice Benson, ahora nosotros hemos descubierto que no importa cual de ellas se utilice, diferentes formas de meditación, yoga, concentración en la respiración, o el rezo repetitivo, como el rosario de toda la vida por ejemplo, el mecanismo involucrado es el mismo.
Los análisis genómicos altamente sensibles que se han realizado en este estudio estan en la cúspide de los esfuerzos de la ciencia y la medicina para desenmarañar los aspectos genéticos de trastornos complejos. Existen muchas diferencias en la expresión genética entre una persona sana y otra por lo que constituye un reto importante conseguir analizar cuales son esos cambios sutiles que vemos, cúales son significativos y cúales no. Para estos estudios se utilizan las técnicas más avanzadas en bioinformática que permiten identifiar funciones potenciales que pueden después estudiarse en el laboratorio o en estudios clínicos.
Durante los últimos años se han publicado numerosas investigaciones en las revistas científicas más importantes, documentando cómo la respuesta a la relajación no solamente alivia los trastornos psicológicos como la ansiedad o la angustia sino que afecta tambien a factores como el número de pulsaciones del corazón, la presión arterial, el consumo de oxígeno en la sangre y la actividad cerebral. Sin embargo aunque se hiciera evidente que la respuesta a la relajación era la opuesta a la respuesta lucha-huida los mecanismos subyacentes de estos efectos permanecían desconocidos. "Este es el primer estudio realmente completo de como la mente puede afectar a la expresión genética uniendo lo que se considera "ciencia blanda" con la "ciencia dura" de la genómica", añade Towia Libermann, director del BIDMC y co-autor del informe.
La técnica de respuesta a la relajación que propuso el Dr. Benson es esta:
- Elija una palabra o frase reconfortante, significativa o espiritual en la cual concentrarse.
- Siéntese en silencio en una posición cómoda.
- Cierre los ojos y relaje los músculos.
- Respire lenta y naturalmente y, mientras lo hace, repita la palabra o frase en que desea concentrarse mientras exhala.
- No se preocupe por si lo está haciendo bien.
- Cuando le surjan otros pensamientos, sólo diga: “Muy bien” y vuelva
suavemente a la repetición. - Continúe durante diez a veinte minutos. Al finalizar, continúe sentado en silencio por un
minuto para permitir que regresen los otros pensamientos. Luego abra los ojos y permanezca sentado otro minuto antes de levantarse. - Practique esta técnica una o dos veces todos los días.
Otros estudios:
Benson, H, Frankel, FH et al. (1978). "Tratamiento de la ansiedad: Una comparación de la utilidad de la auto-hipnosis y una técnica de relajación mediante la meditación. Descripción general Psychother Psychosom 30(3-4): 229-42. (en inglés)
Day, RC and Sadek, SN (1982). "El efecto de la respuesta a la relajación en los niveles de ansiedad de niños libaneses ante situaciones estresantes ." J Exp Child Psychol 34(2): 350-6. (en inglés )
posts relacionados:
Estudios científicos con lamas tibetanos sobre el efecto de la meditación
Recibir actualizaciones en mi bandeja de entrada
Subscribirse a Observando

















