16 septiembre 2007

¿Es la elección de pareja un acto de inmadurez?

En una entrevista en el programa Redes TV Alain de Botton, filósofo suizo, y autor de numerosos libros como Ensayos sobre el Amor, El Movimiento Romántico y Como Proust Puede Cambiar tu Vida dijo que "el amor romántico es, en cierto modo, una emoción bastante inmadura".

No estoy muy segura cómo ha de interpretar uno esta frase porque los científicos están diciendo que el amor, o el enamoramiento, es pura biología y que tiene una duración de aproximadamente tres años, durante los cuales los enamorados están literalmente ciegos, incapaces de ver a la pareja como realmente es, lo que, explican, favorece la procreación. Es decir que desde el punto de vista de los científicos se trataría de una respuesta humana instintiva de selección natural.

Siendo así podríamos decir que no es el amor el que es inmaduro sino la forma de reaccionar de cada uno cuando, según dice el propio De Botton: "con el tiempo la gente descubre que esa persona tiene imperfecciones, porque en eso consiste ser humanos. Pero en los momentos iniciales del amor consideramos a la persona que queremos, especialmente si no la conocemos muy bien, como alguien muy, muy especial".

Asegura además Botton que "el idilio más fácil es el que tenemos con gente que no conocemos. Pongamos que estás sentado en un tren, y te quedas mirando a alguien atractivo frente a ti y piensas: "¡que maravilloso sería estar con esa persona!". Por supuesto, si estuvierais juntos habría problemas, pero mientras no conoces a la persona y nunca habéis hablado, eres libre de imaginar que es un ser humano perfecto. Y siempre buscamos a la persona perfecta. Esto es lo que inspira la fantasía romántica, en realidad".

De manera que cuando pasa el tiempo, se acaba el periodo biológico del amor, se va la ceguera y se empiezan a ver los defectos. Llega entonces la decepción que según De Botton "supone un desengaño, como cuando un niño que ha depositado toda su fe en Papá Noel aprende que Papá Noel no existe". Y esta parece ser la tragedia.

Sin embargo si nos atenemos a las teorías científicas no ha habido tal engaño porque el cerebro ha elegido a la pareja instintivamente, para procrear, no para la convivencia de por vida. Con esa idea cobra mayor sentido que De Botton llame inmaduro al amor porque al ser instintivo y por lo tanto primitivo, ha de madurar para sobrevivir.

Hasta que llegó la idea de emparejarse hace no sé cuantos miles de años para evitar que los machos se mataran por las hembras, probablemente en un momento en el que la especie humana estaba en peligro, cada oveja con su pareja era una opción más viable que la de luchar por ellas. Más tarde con la Iglesia nos topamos, cuando el matrimonio se convierte en norma y hasta que la muerte nos separe.

Con la llegada del divorcio y "con el desmoronamiento de la justificación religiosa del matrimonio -dice De Botton- la idea de analizar de un modo maduro a otra persona se ha vuelto problemática". "Este es uno de los grandes problemas de las relaciones: cómo va llegando lentamente la decepción. Surge una gran rabia contra aquello en lo que habías creído con mucha intensidad".

Y añade que este desengaño "es también el problema del matrimonio: hoy en día la gente es cada vez menos capaz de seguir casada... resulta muy fácil enamorarse locamente, pero muy difícil mantener el matrimonio. Creo que un matrimonio a largo plazo es un ejercicio que consiste en saber llevar áreas de gran decepción. Esto no es algo que nos enseñe la sociedad".

Supongo que habrá que considerar también cómo ha influido la llegada al mercado de trabajo de la mujer. En el mundo occidental hace tiempo que dejamos de considerar el matrimonio como algo duradero y cada año que pasa parece consolidarse más la idea de adquirir parejas legales sucesivas ¿podríamos haberlo hecho si no tuviéramos los recursos económicos para vivir por separado cuando llega la decepción?

¿Impedirá esta situación que madure el amor y sigamos basando nuestro futuro y el de nuestros hijos en un sentimiento instintivo e inmaduro?

2 comentarios:

manitanegra dijo...

Aprecio mucho tus rubricas.Tienen fundamento, humor, buena redaccionpero a veces me parece que optas por una vision racionaly eso reduce las facetas del espiritu a actividades bioquimicas.
La cuestion tambien es quien "manda" ahi ? Quien "se vive" y se "muere" ? Quien ama ?
En fisica cuantica se habla de "informacion" que se materializa. Y lo abordan con terminos muy similares a los de las religiones cuando hablan de Dios.
En algunos de tus articulos a veces se évacua ese nivel, y sin embargo tu de eso tambien sabes mucho.
Se puede tambien partir de : Si, Dios es (no existe porque si existiera tendria un final) y es la vida en su sentido original, creador y no solo sus manifestaciones a escala de lo que nuestro cerebro (codificador, descodificador e interprete de esa informacion) es hoy por hoy capaz de comprendre (prender con), que por cierto, es mucho, entonces somos parte de él (Dios, vida).
Interesante el articulo sobre la fuerza de las creencias collectivas. Pues eso es precisamente lo que nos hace creer que no hay mas que lo que le cerebro comprende, cuando en el fondo sabemos que hay alguien ahi dentro de uno.
Es verdad que da vertigo, pero no creo que sea porque nos guste creerlo, sino porque sabemos que es cierto, hay algo mas grande que nosotros, mas fuerte, que no alcanzamos ni a comprender ni a abarcar. (Fuerza de la naturaleza ? Fuerza del universo? Que mas da como lo llamemos)
Seria oportuno cambiar la nocion de Dios y pasar de creer que es un ser exterior que lo organiza todo, a concebirlo mas como los cientificos cuanticos, como una fuerza vital que hace y deshace a su antojo y del que formamos parte, como un dedo forma parte de un cuerpo..
Bueno, ya me he liado un poco jeje
Manitanegra

Maria dijo...

Buenas tardes manitanegra:

Muy interesante tu comentario. Gracias por enviarlo. Me viene a la mente una reflexión ¿no dicen que somos lo que pensamos? La actividad bioquímica se produce por efecto de lo que ocurre en el interior de la persona como de lo que ocurre en su entorno, según las neurociencias. Sentir produce química ¿no es así? Tal vez entonces lo necesario al escribir sobre estos temas sería partir de esa premisa porque, efectivamente, el lector podría asumir que todo empieza y acaba con la química.

Un ejemplo que se me ocurre, ilustrativo creo, es ¿por qué la gente que tiene fé y/o practica una religion vive más años? ¿la fé o los sentimientos que ésta genera produce química? Yo diría que sí.

Algo parecido ocurre con el sistema inmune. Los pensamientos/sentimientos negativos o dolorosos lo menoscaban.