28 noviembre 2007

Responsabilidad social

Sin un sentido de la responsabilidad en todos los campos de un proyecto éste no vería la luz del día. La mayoría de los trabajadores son conscientes de que tiene que haber una dirección apropiada, de que es indispensable que cada cual cumpla con su responsabilidad, de que hay que inspirar una visión de equipo y celebrar cada punto conseguido en el camino, tanto individualmente como en conjunto. Los frutos de la "misión cumplida" se pueden, además, ver reflejados en el bonus anual o en un posible ascenso pero si no se cumple con la responsabilidad individual o colectiva solo se puede esperar el despido. Así funciona la empresa y así prosperan los trabajadores. Es como un barco en el que o participan todos en sus respectivos roles o se hunde. Y esto no es admisible.

¿Como es posible entonces que no se apliquen estas premisas para lograr el éxito en la vida personal y se hundan las asociaciones humanas una y otra vez aun cuando desde el principio se asume que hay un proyecto común? Tal vez porque ya de niños hemos aprendido a cumplir con las responsabilidades cotidianas, el orden y la disciplina, el colegio, la universidad y el trabajo pero no hemos aprendido a responsabilizarnos del bienestar de los demás individuos del clan, los padres tanto como los hijos. "Todos somos responsables de todos" dijo Fiódor Dostoievski en Crimen y Castigo. Tal vez se deba a que lo primordial es ganarse la vida para comer y pagar la hipoteca. Asuntos fundamentales del individuo primario, diría un psicólogo evolutivo, pura supervivencia.

Lo curioso es que en la cadena evolutiva los primates, por ejemplo, no solo cuidan de sí mismos, cuidan también del grupo, como hacen los humanos en la empresa o los marineros en el barco, cada cual tiene su rol, desde el macho Alfa y su correspondiente hembra alfa hasta el macho omega, el último de la fila. Despiojarse unos a otros, por ejemplo, es una tarea cotidiana, de la que se cree que surgió la necesidad de ser acariciado. No hay mucha diferencia por tanto entre éstos y los humanos, en lo que a la empresa o al barco se refiere. Sin embargo no parece que el sentido de la responsabilidad, las metas, la llegada a buen puerto, y la visión de conjunto sean tan estrictas en el humano civilizado de hoy, cuando éstas son aplicables a la vida personal, y la empresa es decir la familia, acaban desperdigados, separados, divorciados, alienados y dolidos. Y el dolor, ya se sabe, es un síntoma de algún trastorno. Sálvese quien pueda.

La sociedad del bienestar y sus múltiples instituciones se encarga del individuo y por tanto de la supervivencia de grupo. No importa que el grupo se desmiembre o que el barco se hunda, alguna institución aparecerá para salvar al individuo, desde la Seguridad Social hasta la Ley. Luego todo es cuestión de comenzar a integrarse en un grupo nuevo. Una y otra vez. Todo ese dolor (y la ira que lo acompaña) se traduce al final en trastornos psicológicos de todo tipo que están aumentando a velocidades vertiginosas, lo vemos en los medios un día sí y otro también. Mientras tanto a todos nos gusta hablar de amor.

6 comentarios:

Senior Manager: dijo...

Que buena reflexión...Yo creo el individuo da por sentado muchas cosas cuando se encuentra en familia y se toma más en serio las cosas del trabajo, el instituto y otras organizaciones a las que pertenece. Al final empieza a restarle importancia a la familia y a darle más tiempo a otras cosas que cree son más necesarias. Es como un ciclo, para los niños y ancianos la familia lo es todo, pero en la plenitud de la vida pasa a un segundo plano, creo que la cosa va por edades...No sé hasta que punto la misma estructura social actual sea responsable de estos hechos, pues en culturas indígenas consideradas inferiores no sucede igual.

Maria dijo...

Excelente comentario Senior. Precisamente los niños y los ancianos, los más débiles, son quienes más necesitan del grupo. Creo que podríamos considerarlo una cuestión de supervivencia. Por eso quizás no debiéramos sorprendernos de que algunos individuos hagan cosas raras. La sociedad llamada civilizada está aislada, sola en su individualismo.

neurotransmisores dijo...

Yo creo que no se puede comparar la familia con una empresa. En la familia todo es gratis, en la empresa no.

Natacha dijo...

Interesante. Aunque habría mucho que discutir. Si te gustan estos temas sociales en el blog: www.ylaluzsehizo.blogspot.com encontrarás un montón de artículos relacionados con la educación de los chicos, la sociedad y podemos "discutir" de algunas cosas. Un saludo, Natacha.

Maria dijo...

Ja, ja, ja, Neurotransmisores. Pues a mi la familia me ha costado un riñón y parte del otro.

Saludos Natacha y gracias por tu visita y por tu comentario. Nos veremos en tu blog o aqui.

Tratamiento de melasma dijo...

Excelente articulo. Muchas gracias.