04 octubre 2009

El debate que no cesa: la culpa es siempre de los padres y/o un azote a tiempo...

Dice el Diccionario de la Real Academia Española educar es:
1. tr. Dirigir, encaminar, doctrinar.
2. tr. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc. Educar la inteligencia, la voluntad.
3. tr. Desarrollar las fuerzas físicas por medio del ejercicio, haciéndolas más aptas para su fin.
4. tr. Perfeccionar, afinar los sentidos. Educar el gusto.

5. tr. Enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía."





Los hijos comienzan amando a los padres; pasado un tiempo los juzgan; raras vece los perdonan - Oscar Wilde"


El proceso evolutivo del animal humano pasa por la educación y el adiestramiento de generación en generación. Así ha sido y así viene siendo desde los primeros homínidos, o no hubiéramos sobrevivido hasta hoy.

Ante los niños o jóvenes maladaptados que no aceptan los preceptos sociales, que son considerados socialmente inadecuados o que cometen actos violentos, consciente o inconscientemente la sociedad actual parece haberse puesto de acuerdo y tiende a culpar a los padres llegando incluso a censurarles (en contra de todo lo que se ha estudiado hasta ahora) por el hecho de no ejercer la violencia que supone el castigo físico, tal como se había hecho "toda la vida", tanto en el hogar como en las escuelas.

En muchos países, incluyendo los más avanzados como los Estados Unidos, se defiende la idea del azote, que dejó de formar parte de la educación precisamente porque los estudios demostraron su ineficacia, ya que parecía ser el clásico remedio que es peor que la enfermedad. Con la ayuda de los expertos en salud mental se llegó a la conclusión de que la educación pasaba por el autocontrol, por la imposición de límites claros y concisos, y por la anulación de premios y prebendas como sustitutos del azote, como antes se había llegado a la idea, imprecisa por cierto, de que no había niños malos sino padres insensibles o directamente ineptos. Esto, ya se sabe, va por modas.

No voy a invocar en esta ocasión la falta de tiempo para estar con los niños y enseñarles todas esas cosas que los padres probablemente no aprendieron, porque por ahora los estudios demuestran que los padres pasan más tiempo con sus hijos que antes (e incluso aclaran que se trata de "tiempo de calidad", no un mero sentarse a ver la tele o ir al supermercado con ellos). Harán falta más estudios porque somos muchos los que no lo tenemos claro.

Y tras esta pequeña observación uno se hace la pregunta básica: ¿Ha pensado la sociedad con qué aptitudes cuentan los padres para educar a sus niños? ¿Cuando y donde las aprendieron si no se las enseñaros sus propios padres?

¿Y qué pueden hacer si ellos mismos no han sido educados en el sentido que define el diccionario de la Real Academia, si su nivel no alcanza los preceptos de la comunidad científica y de la comunidad docente(que por cierto anda más que confusa ultimamente) y si nunca oyeron hablar de competencia emocional, de marcar límites precisos, de retirar prebendas, y de cómo se enseña el autocontrol?

¿Cuando cabió el modelo? ¿Cuando dejaron de ser la intuición y el instinto la vara con la que los padres medían la educación que darían a sus hijos, como lo hicieron anteriormente sus propios padres? Cuando dejaron los padres de ser padres para hacerserse pedagogos por imposición del juicio social?

Cuando el hijo adolescente comienza a actuar de forma imprevista, ante la presión social, que se magnifica en todos los medios de comunicación, y a lo que se une el Defensor del Menor, los padres comienzan a sentirse culpables y a hacerse preguntas muy dolorosas.

¿Cómo actuar cuando el hijo adolescente les da mil vueltas y consigue hacer de su capa un sayo...? ¿Qué hacer cuando el adolescente se siente presionado por su propio grupo juvenil que ejerce un ilimitado poder sobre su conducta, y cuando esa presión condiciona la relación padres/hijos hasta llevarles a ambos a posicionamientos irreconciliables? ¿Necesitamos todos una Supernanny?

Pero eso no es todo. El nivel de estrés durante el embarazo influye considerablemente también en los hijos. Tanto en la etapa fetal y en el recien nacido, como en la persona en que se convertirá. ¿ se culpará tambien a todos los padres por el alto nivel de la hormona cortisol que se acumula en la sangre de la embarazada cuando, durante esos nueves meses, las circunstancias son estresantes o será la sociedad más selectiva y más inteligente averiguando primero cuáles fueron las circunstancias?

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10 comentarios:

Genín dijo...

Cuando miro atrás o veo a mis hijas con sus parejas educando a sus propios hijos, no puedo evitar un escalofrío, y agradezco a los dioses que fuéramos capaces de educarlas, para ver como ellas los educan ahora y estar de acuerdo en como lo hacen.
Mucha gente se lanza a la reproducción sin pensarlo detenidamente, si lo hicieran, pocos seguirían adelante.
Besos y salud

toupeiro dijo...

La culpa está muy repartida, padres, abuelos, maestros, legisladores, políticos, etc. La sociedad es la culpable, una sociedad inspirada en el consumo y la competencia
como principales fines de nuestra existencia. Me ha salido un ripio.
Me alegro de que volvamos a estar en contácto.

Terox dijo...

Cierto que hay muchos factores, pero en la primera línea "de batalla" están necesariamente los padres. Claro, la cosa está difícil y cada vez más. Me pregunto si no podrán ayudar en el colegio un poco dando algunos cursos de "empatía" a los niños. O un curso de paternidad, para los más grandes. La verdad, es que con sólo ponerse en los zapatos paternales por un momento, puede ser que comprendan muchas cosas...

Marina Fligueira dijo...

Buenos días, en primer lugar quiero felicitarte por este rincón que a mí me parece un libro para le reflexión. Gracias por tu buen hacer. Tengo cinco hijos y puedo decir con la boca llena, que fueron y son un modelo de personas, los hemos educado lo mejor que supimos- no, como nos educaron a nosotros por supuesto, nunca les hemos maltratado físicamente, pero si castigado sin las cosas que a ellos les hacían ilusión... como salir a jugar con sus amigos entre otras cosas. Yo igual que Gení dijo: agradezco al Dios del Universo- que tuviéramos la suficiente capacidad para educarlos y ver ahora como ellos educan a los suyos y sentirme orgullosa de ver que están en el buen camino. Es difícil y complicado educar a lo hijos de la democracia, que quizá confunden o confundieron la libertad con el libertinaje, en ese momento ya deberían iniciar cursillos para enseñar a convivir sin violencia con paz y libertad. Un saludo.

Alejandro Kreiner dijo...

Pienso que los niños aprenden por imitación. De nada vale intentar enseñarles actitudes y aptitudes que no tenemos.

Saludos.

Maria dijo...

Besos GENIN. Es cierto, mucha gente quiere tener hijos sin pensar demasiado en lo que implica. Mea culpa tambien.

Saludos TOUPEIRO. Te salió un ripio que define divinamente la situación.

Gracias por tu visita TEROX. Justamente creo que la sociedad al no ponerse en los zapatos de los padres está contribuyendo al problema.

Saludos MARINA, gracias por la visita. Los padres que "hemos heredado" es ni más ni menos una lotería. Si te toca, como bien dices, hay que darle gracias a Dios. Sería bonito que la educación incluyera lo necesario para una paternidad responsable y que no quedara todo al azar.

ALEJANDRO, gracias por tu visita. Tu comentario invita a UNA reflexión profunda de este asunto.

Ricardo Musso dijo...

Hola María!

Muy interesante tu entrada; pero cómo responder a tantas preguntas en unos pocos renglones!.

Lo que menciona Alejandro es sin duda uno de los métodos de aprendizaje más efectivo, la imitación (o aprendizaje vicariante al decir de A. Bandura).
Filogenéticamente, las especies inferiores es como aprenden a sustentarse el alimento y adquirir la destreza de cazar, entre otras cosas.
En alguna creo que existe el castigo físico cuando la cría se aleja de manera riesgosa, pero no estoy seguro de ello.

Como sea, en el aprendizaje por la experiencia directa, las contingencias (consecuencias de las conductas) son el corrector por excelencia para mantener las que producen un beneficio, y abandonar las que resultan inútiles o perjudiciales; y en los casos que ello no es así, hay que sospechar un déficit intelectual, o trastorno de la personalidad (en el humano).

El desarrollo del lenguaje en el hombre, ha incorporado la enseñanza por vía oral, y en ocasiones es la que se usa a veces, a mi gusto, indiscriminadamente cuando aún el intelecto no esta maduro para comprender los “sermones”.

Como bien decís, pareciera que antes se educaba intuitivamente (o como se había recibido la educación propia) sin hacer demasiadas reflexiones sobre los perjuicios que se podía estar produciendo en el educando.
Los logros que obtenía el educador en sus objetivos (padres o docentes) se observaban si ese tipo de individuo respondía a modelo social de persona se esperaban respecto de su comportamiento.

Pero cuando se comenzó a reflexionar sobre ello, aparecieron los que postulaban que los “métodos represivos” (los golpes, las censuras o privaciones) no eran los adecuados, y se pasó al extremo del “vale todo”, que dio como resultado una superpoblacion en los neuropsiquiátricos de aquellas personas que no toleraron la frustración que les generaban los limites de la interacción social, en relación a la libertad que había experimentado para su comportamiento en su formación.

Por lo que mencionas, pareciera que la nueva tendencia es volver a los antiguos métodos, incluido el azote.

Al respecto tengo mis reservas (como comportamentalista) porque sé de la adaptación a los estímulos.
Los golpes generan tensión en un comienzo (al igual que un grito o elevación de la voz) y posiblemente produzcan un cambio en la conducta.
Más, de ser reiterativos, la persona se adapta a los golpes, y éstos tendrán que ser cada vez más intensos para conseguir los mismos resultados o no surtirán su efecto (sucede otro tanto con la maestra de grado que comienza el primer día de clase a los gritos y termina el año con una afonía total).
Bien, lo mismo sucede con los premios o prebendas como mencionas, llega un momento en que no surten su efecto o esto tienen que se cada vez más importantes u onerosos.

Sería muy extenso describir cómo están clasificados los estímulos para el coportamentalismo (positivos aumentadores o atenuadores de de la conducta, negativos también aumentadores o atenuadores de de la conducta), pero como sea, la contigüidad temporal, la frecuencia con que se aplica un estímulo y la correlación que tenga el tipo e intensidad del estímulo y la conducta que se quiere corregir, son fundamentales a tener en cuenta.

Muy buena tu entrada, pero me impresiona que dejé un poco de barullo por lo escueto de la exposición!

Besos.
Rik

Maria dijo...

Mi querido Rik con la cantidad de preguntas que puede suscitar este asunto me parece que tu comentario es estupendo e informativo y el barullo es el que nosotros, la sociedad, tenemos en la cabeza ¿no crees? Muchas gracias por tu visita. Besos.

Joan dijo...

Hola MM. te vi en este blog y aprovecho para saludarte.
Un abrazo de Anna y mio

brujaroja dijo...

A toro pasado (mis hijos ya son mayores) todo parece muy sencillo: ellos se han convertido en dos personas responsables, equilibrados y sobre todo felices. Pero igual no es tanto. Yo siempre he creído que para educar bien a los hijos solo se necesitan dos cosas: quererlos mucho y marcarles límites. Esto a grandes rasgos, luego hay otras cosas. Pero no es solo eso.
Mi hijo me decía el otro día que en una sociedad en la que tienes que hacer doscientos mil exámenes para todo, el título de padre se consigue sin la más mínima garantía de capacidad para ello. Ahí estará la clave, digo yo...