09 noviembre 2009

¿A donde se fué la empatía y la compasión?

La crisis moral del siglo XX que se ha colado en el XXI sigue su curso pero a pesar de todo lo que se publica todavía no hemos tomado verdadera conciencia de ello. Se observa que no hacemos el suficiente ruido y por ende no recolectamos suficientes nueces y las víctimas, enfermos, ancianos y niños siguen sufriendo profundamente situaciones injustas que les marginan y convierten sus vidas si no en un infierno sí en situaciones de dolor psicológico constante tanto para el paciente como para su familia.

Hoy la triste noticia publicada en La Vanguardia es la de un niño discriminado por el mero hecho de padecer diabetes. La madre denuncia que el colegio le prohibía ir a excursiones y no le permitían llevar el glucómetro al centro ni estaban dispuestos a darle un poco de zumo o una galleta cuando le bajaba el nivel de azucar que pone en peligro su vida.

La directora del colegio reconoce que se insinuó a la madre Montserrat Cueto que cambiase a su hijo de colegio English Academy Santa Claus "por no poder atender sus demandas". "Yo sólo pedía que alguien lo supervisara cuando él se administraba el medicamento, dice la madre, pero la directora decía que tenía fobia a las agujas".

Afortunadamente el niño está hoy en otro colegio en el que los directivos son capaces de empatizar con la criatura y ayudarle para que su vida sea más facil.

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15 comentarios:

ALyCie dijo...

La Organización Mundial de la Salud WHO, determina que los mayores peligros para la salud -en definitiva para los humanos- son la ignorancia y la estupidez y no en ese orden.
Cuando la ignorancia y la estupidez dirigen un centro de formación, debemos de llevarnos las manos a la cabeza.
Así nos va con la enseñanza privada.

Genín dijo...

Sinceramente, mientras leía me indignaba, de ahí iba a la tristeza, y vuelta a la indignación, deberían cerrar ese centro, porque con esos sentimientos ¿Que principios pueden enseñar a los niños?
Me alegro que se fuera y en solidaridad si hubiera lo que no hay, deberian irse todos.
Besos y salud

Maria dijo...

ALYCIE ni poniéndolo en negrita que quedaría más claro. Lo que no sabía es que estuviera de manifiesto en la WHO. Besos

Maria dijo...

GENIN, amigo, decía Maquiavelo que debemos aceptar con una sonrisa lo que no podemos evitar. Hay gente por el mundo a la que la naturaleza parece no haberles dotado de todos los elementos vitales del cerebro.

Marina Fligueira dijo...

Hola María: vergüenza debería darle a esa profesora. Mira tú que tenerle fobia… a las agujas, me parece increíble que en el XXI. Se margine a los diabetos sean niños o mayores. Que nunca tanta gente hubo con ésta enfermedad. No sé si son los alimentos, o…quizás el medio ambiente que está conminado y mucho. Un besito.

hugo dijo...

Que triste que en pleno siglo XXI sigan ocurriendo estas cosas saludos y cuidate.

Alejandro Kreiner dijo...

La solidaridad parece que no existe en esta sociedad... ni siquiera con los niños.

Saludos.

JanuskieZ dijo...

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Juan Francisco dijo...

Querida María, algo va mal en nuestra sociedad. El caso que traes hoy no es aislado, sucede habitualmente y aunque cuando se ve reflejado en un medio, sea escrito o en televisión, casi todo el mundo se estremece, lo han hecho otros, le ha pasado a otros, pero……luego en la vida de todos los días, en el trabajo de cada uno, en su vecindad, su cercanía, estas mismas personas muchas veces se comportan de ese modo, se tienen comportamientos como el de esa profesora trasladados a su ambiente. Con lo poco que cuesta un sonrisa una palabra amable…..un poco de empatía.
Últimamente, ( ya sabes que a los cincuenta o más, empieza a ser habitual la visitas a hospitales, centros de salud etc., sino por uno mismo, toquemos madera, por nuestros mayores), he encontrado un gran número de personas pertenecientes al mundo sanitario, insensibles ante los pacientes, ante los familiares, por suerte también he encontrado a unos pocos maravillosos, sin importar esto si eran simples auxiliares o médicos, hay en general una deshumanización en la medicina oficial, pero eso mismo me lo encuentro en todos sitios, conductores de autobuses o empleados de gasolineras, barrenderos o carteros, empleados de comercio, policías, funcionarios municipales, profesores de primaria o secundaria o de universidad. Gente sin vocación, sin amor a las cosas bien hechas, sin considerar que su sueldo viene también de esa persona que cruzó en una patera el estrecho y ahora a las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, dobla su espalda en el duro trabajo del campo o la obra, o quizás ese anciano al que con malos modos y con cierta chulería no perdonan que se les atrase un poco al cruzar con los cansados pies una calle……pero sobre todo sin humanidad. Lo dices bien, ¿dónde están los buenos sentimientos que deberíamos tener?.....a veces pienso que soy un poco como los dinosaurios, desde luego mi madre me inculcó otra manera de ver y ser en la vida, yo he intentado hacer lo mismo con mis dos hijos,…..si,…algo se está haciendo mal,...¡¡y debemos corregirlo, para que el mundo de nuestros nietos y de sus hijos no sea un infierno!!!
Un abrazo, Juan Francisco.

Terox dijo...

La empatía y compasión son sentimientos en vías de extinción. Lo qué es difícil es determinar las verdaderas causas.

En este caso, a lo mejor el colegio no quiso enfrentar un problema legal en caso de que le pasara algo al niño. Creo que en alguna parte leí o vi un caso similar, donde se culpó a una maestra por permitir que un niño alérgico comiera maní o gluten, no recuerdo...

Mariaisabel dijo...

Cada dia hay más injusticias en este mundo, me indigna, ya que no sé que vamos a hacer. Hay casos incomprensibles como el que tu mencionas, que desgraciadamente no es el único.
Un abrazo

Maria dijo...

Juan Francisco yo observo que la gente reacciona como puede ante lo estresante que se ha vuelto la vida actual y que el mundo de nuestros hijos (y quien sabe como será el de nuestros nietos) es mucho más difícil que el nuestro. La pelota está en su cancha, solo ellos pueden hacer que lo que no funciona cambie por algo que funcione mejor, aunque se equivoquen, como se equivocaron las generaciones precedentes, algunas de las cuales hicieron verdaderas atrocidades, pero el animal humano siguió lentamente evolucionando con lo que tenía delante.
Un abrazo compañero, ha sido un placer leerte, como siempre.

Maria dijo...

Hugo, saludos.
Con tanta tecnología, tanto avance y tanta cultura si que parece chocante que sigan ocurriendo estas cosas. Cuidade tu tambien, un abrazo

Hola Alejandro.
Lo malo que tienen los medios es que tienden a poner las noticias que nos chocan como esta y a olvidarse de las buenas cosas de la cotidianidad que no son noticia.
Saludos.


Hola Terox
Me decía un sociólogo hace poco que la empatía y la compasión son innatas al ser humano (y que es por esto que los bebés lloran cuando ven o oyen a otro llorar) y que hay múltiples organizaciones y situaciones de empatía y compasión que no vemos porque no hacen ruido mediático. Reconozco que me consolaron sus palabras

Terox dijo...

Ah María, tal vez en los bebés, pero ¿qué pasa si no se les educa bien? (Manejo de frustración, tolerancia, respeto al derecho ajeno).

Además, a lo mejor interpretan como esa capacidad empática a reflejos que, como especie, están "diseñados" más a la supervivencia de las crías que a la convivencia entre los adultos.

Maria dijo...

Mariaisabel: Es indignante y además, desgraciadamente, no podemos invertir esa indignación en algo constructivo, y al final nos quedamos además frustradrísimos. Un saludo Mariaisabel y gracias por tu visita.

Terox: Yo creo que si, que los bebés estan diseñados para la supervivencia de la especie y que si no se cultivan esas características, como la empatía, tienden a desaparecer; aunque solo sea por la mera plasticidad del cerebro. Gracias por venir de nuevo y puntualizar. Sin esta puntualización el tema hubiera quedado "cojo" aunque a mi -de momento- me hubiera consolado la idea.