06 diciembre 2009

¿Quien o qué decide lo que ven mis ojos?





Camine uno por donde camine, busque lo busque, o mire por donde mire, resulta imposible verlo absolutamente todo al mismo tiempo, por eso el sistema de activación reticular del cerebelo tiene que encargarse de seleccionar lo que le interesa ver en un momento determinado. Es un poco como el mando a distancia que me permite apagar todos aquellos programas que a mi personalmente no me gustan, que me causan agravio, o me hacen sentir  mal y elegir aquel que me proporcionará satisfacción.

Recuerdo cuando éramos pequeños y jugábamos a ver únicamente aquellos objetos o escenas que contenían un color o alguna forma determinada, o algún objeto, como un tipo o marca de automóvil en particular. Era muy divertido y podíamos pasar mucho tiempo jungando sin aburrirnos.

Entonces me pregunté un día ¿como es posible que en ocasiones le preste atención a cosas o situaciones que me hacen sufrir si mi cerebro puede elegir lo que ve y si puede dejar que el resto se quede ahí, como un todo difuminado, hasta que mi  ojo decida --conscientemente-- que por alguna razón  le merece la pena mirarlo?

¿Por qué tengo que prestarle atención a comportamientos o actitudes, sobre las que no tengo libertad para actuar, que no puedo impedir? ¿Por qué continuar involucrándome con esas actitudes y comportamientos que exacerban mis emociones negativas cuando lo sensato y correcto para mi sería mirar para otro lado y no prestarles atención?.

En realidad podría perfectamente ignorar multitud de actitudes que me irritan, otras que me apenan, y además otras que podrían llegar a hacer que me enfureciera.  Solo haría falta que yo quisiera mirar a otra parte o que "jugara a ver" solo las caras sonrientes ignorando los ceños fruncidos, o solo las actitudes positivas, por ejemplo. El resto seguiría ahí, como ha estado siempre. Ya lo dice el poeta: "Nada es verdad o es mentira, todo es del color del cristal con que se mira. Y tambien lo dice el  refran "cada cual ve los toros desde su barrera"

¿Y quien es el que decide desde qué barrera verá uno los toros sino uno mismo de forma consciente? - Poner en marcha el  sistema de activación reticular  es solo un juego
Recibir actualizaciones en mi bandeja de entrada
Subscribirse a Observando

12 comentarios:

Genín dijo...

Conozco personas a quienes envidio la capacidad que tienen de vivir en su burbuja particular, en la que viven y ven lo que quieren y les interesa, nada mas tiene cabida en sus vidas...
¿No es triste y artificial vivir así?
Salud y besitos

jose angel dijo...

me parece muy buena esta reflexion: como dicen, cada persona es un mundo, cada quien vive en sus pensamientos, en lugar de vivir la realidad.

creo que el proceso de espiritualidad es salir de nuestra cabecita y sus pensamientos que nos mandan al repaso del pasado, o a la prevision del futuro, para ponernos en el aqui y en al ahora

la realidad: lugar donde se acaban el sufrimiento individual

te felicito por esta reflexion, seguire atento

Maria dijo...

GENING: Es importante ver la realidad tal como es, creo yo tambien , pero a veces vemos las cosas mucho peores (o mucho mejores) de lo que son porque sin darnos cuenta elegimos verlas así, por razones individuales, unas veces egoistas, otras simplemente torpes porque pueden hacernos caer en pesimismos o depresiones al no haber estado ciego ante otras cosas que nos ayudarían a ver la vida con optimismo, aun cuando los hechos reales no lo sean. Un abrazo compañero

José Angel, no he podido visitarte porque parece que no tienes blog pero por lo que cuentas me da la sensación de que compartimos una filosofía de vida. Por eso espero que vuelva por aqui de visita siempre que quieras.

Alejandro Kreiner dijo...

Siempre hay algo en el pasado que nos marca el presente.

Saludos.

Maria dijo...

ALEJANDRO cabría preguntarse si no inventó la mente el olvido para que lo que ocurrió en el pasado no nos destruya el presente. Un abrazo y que disfrutes de lo que queda del puente.

ALyCie dijo...

Lo mas importante que hace nuestro cerebro es olvidar, pero ... no lo olvida sin mas, ni del todo, usa la vista para volver a recordar y sólo ve lo que ya habíamos conocido y olvidado.
Es es lo que vemos.

Marina Fligueira dijo...

Hola María: importante tu observación. A veces hay momentos o... periodos en la vida que uno quisiera olvidar y no olvida. Siempre volvemos la vista atrás para ver lo que queremos... y también aquello que suele mustiar el alma. Pero bendita memoria... que es la isla de nuestros recuerdos. Que nuestro cerebro no se olvide nunca del poder de mando, que le corresponde- por nuestro bien.

En el presente no todos los seres somos iguales, algunos nos fijamos mucho en lo que es justo. Y poco en la injusticia, en las desigualdades y miserias. Quizá miramos demasía nuestro bienestar- mirando a otro lado... precisamente.

Felices fiestas navideñas a todos vosotros, e igual al más humilde, es mi deseo que a nadie le falte un plato caliente, un techo y una cama como la mía. No sólo en estas fiestas sino todos los días de la vida. Ojalá que así sea. Un abrazo María. Se feliz.

celebrador dijo...

Aun hay más, en las culturas orientalizantes creo que lo llaman algo así como Maya. Una vez aplicado nuestro zoom particular sobre la realidade, nada garantiza que lo que percibimos sea realmente lo real; digamos que hay mucha distorsión

Ricardo Musso dijo...

Hola María!

Temí que quitaras tu publicación antes que pudiera dejarte mi apreciación.
La leí un par de veces hace unos días pero por razones de tiempo no podía redactarte mi comentario.

Claro está que tu escrito tiene un lado metafórico que promueve a la divergencia de opinión sobre si esta “bien o mal” (humanamente hablando) negar la realidad o, por el contrario, percibirla lo más claramente posible, analizarla, interpretarla e intentar cambiar de ella las cosas que creemos que no están bien o que son injustas.

No es a ello a lo que me quisiera referir ya que en tu artículo Compasión algo mencioné que ello va en la actitud que nos hayan inculcado nuestro modelos de crianza, y que condicionados por esos modelos, a medida que maduramos, las ideas que nos han infundido se transformará en ideologías y en base a ella percibiremos la REALIDAD como dices que dijo el poeta: "Nada es verdad o es mentira, todo es del color del cristal con que se mira.”.

Pero tu relato también posee una faceta científica que por años desveló a biólogos, neurólogos, filósofos y psicólogos, y que son los conceptos de mente (o psiquis) y cerebro.

Hace uno siglos ya, y en oposición a las corrientes filosóficas IDEALISTAS que postulaban que la REALIDAD era producto de las ideas, surgió la interpretación del conocido dualismo cartesiano que hablaba de dos elementos que (en paralelo) existían en el ser humano LA MENTE por un lado y LA MATERIA por el otro.
A esta corriente se la llamo Paralelismo y dio la base para el surgimiento de la corriente filosófica conocida como Materialismo Monista o Mecanicista que negaba la existencia de la mente y toda experiencia psíquica se reducía a la actividad cerebral.

Hubo muchos estudiosos que adhirieron a esa corriente hasta mediados del siglo pasado (y aún hoy existen muchos que así lo creen).
El mismo Freud, cuando se le preguntó allá por la década de 1930 ¿qué era el psiquismo?; respondió algo así como: “El psiquismo es extenso (refiriéndose a la materia cerebral) aunque no lo sabe”.

sigo abajo…

Ricardo Musso dijo...

Luego aparecieron los estudios y experimentos sobre los hemisferios cerebrales derecho (área emocional) e izquierdo (área analítica) de Sperry.

En ellos se demostró que una lesión en el hemisferio izquierdo no impedía que el sujeto mencionara los objetos que podía ver en una fotografía con escenas dramáticas, pero no podía expresar emoción alguna; que para que ellas se manifestaran hacia falta de la actividad del hemisferio izquierdo.

Estas experiencias sentaron la base para que a mediados de la década de 1970, los experimentos del microneurofisiólogo John Eccles, buscando las áreas motoras del cerebro, a través mini-estimulaciones, lograba que un sujeto moviera un brazo, por ejemplo; pero cuando se le preguntaba qué había sucedido, la persona respondía: se movió mi brazo!, y no: moví mi brazo, aspecto que lo llevó a preguntarse qué era lo que distinguía cuando el movimiento del brazo era voluntario o por estimulación cerebral.

En ese momento fue que, junto con las interpretaciones del epistemólogo Karl Popper, surgió la corriente emergentista que, sintéticamente explica que aquella capacidad que podía distinguir lo voluntario de lo involuntario es lo que se denomina MENTE.

Ahora, la pregunta es: ¿y dónde esta la mente?; ¿no está en el cerebro?, y si no esta en el cerebro…, ¿dónde está?.
En 1977 publicaron un apasionante libro llamado “El Yo y su Cerebro: una teoría a favor del emergentísmo”.

Hay quienes dicen que esta argumentación es un regreso al dualismo cartesiano pero otros consideran que no es así ya que los mismos psicólogos de la ex Unión Soviética ya postulaban que la mente no podía reducirse a la actividad neuronal y ellos nada tenía de idealistas ni paralelistas ya que eran filosóficamente dialécticos.

A pesar de apasionarme este tema, aunque yo soy dialéctico filosóficamente y seguramente Popper se enojaría si lo comparar con los psicólogos soviéticos porque era anticomunista, voy a parar acá porque sería muy extenso continuar y hacerte referencias más precisas.

Unas palabras finales respecto de tu publicación.

El titulo me movió a escribir sobre estas cosas y tu relato, por momentos, me impresiona propio de aquella corriente materialista mecanicista cuando decís por ejemplo: “ el sistema de activación reticular del cerebelo TIENE QUE ENCARGARSE DE SELECCIONAR lo que le interesa ver en un momento determinado”; o: “ Entonces me pregunté un día ¿como es posible que en ocasiones le preste atención a cosas o situaciones que me hacen sufrir SI MI CEREBRO PUEDE ELEGIR lo que ve y si puede dejar que el resto se quede ahí, como un todo difuminado, hasta que MI OJO decida --conscientemente-- que por alguna razón le merece la pena mirarlo? (las mayúsculas son mías)”.

De acuerdo a “mis creencias epistemológicas” mencionadas arriba, te diría María, que no es TU CEREBRO o tu OJO los que ven lo que quieras ver, o no ver lo que no quieras.
Ellos son el medio por el que lo logras, pero quien decide es TU MENTE.

Espero haber sido medianamente claro.
Gracias por crear este sitio donde puedo explayarme sobre estos temas ya que mi “libro” no esta creado para el tratamiento de temas epistemológicos o filosóficos.

Un beso grande.
Rik

Antigonum Cajan dijo...

Hace mucho cuando tenia ochenta especies visito mi humirde en sentido
figurado blog...
Ahora es leido en 86 paises, y el jardin cuenta con 120 especies..En fin
pasaba a desearle suerte y exito en sus
proyectos del 2010.

Franki dijo...

Creo que todos tenemos la capacidad de ver lo que nos interesa, así como con los demás sentidos, observa que cuando algo te entusiasma mas de lo normal, lo identificaras por encima de las demás señales visuales, sensoriales, auditivas etc.
Em época de entomólogo sin ser consciente eduque mi vista e intuición para descubrir y ver un insecto y era tal mi entusiasmo que aun hoy en día que no veo tres en un burro, los sigo identificando a gran distancia a pie y en coche, para perplejidad de mis amigos que donde yo veo un escarabajo no ven nada o lo confunden con una piedra o cualquier cosa.
Creo que cuando estamos tiernecitos, sin ser conscientes de ello, se nos programa para ser sensibles a una u otra cosa...de alguna manera somos esclavos de una cierta programación, a no ser que nuestro propio conocimiento nos haga capaces de reconducir esa capacidad.
Un Saludo